lunes, 2 de marzo de 2015

75. LOS CUCHILLOS DE DIOS. De Los cuchillos de Dios


Para frenar relámpagos
se necesitan cucharas de hierro
y mil hombres
luchando en sus tumbas.

Para vivir en el desierto
se necesitan ojos feroces
que soporten el dolor
de cielos violetas.

Para cruzar el infierno
se necesitan
los cuchillos de Dios.
Seudónimo: Los cuchillos de Dios 

74. DE PROFUNDIS CLAMAVI. De El Barón del destierro


¿Era necesario todo este dolor, Padre?

¿Eran necesarios los huesos quebrantados
de tus fieles hijos los cuerpos mutilados?

¿Era necesaria toda esta traición, Padre?

Yo era el lucero de tu aurora inmaculada,
el ebúrneo sello de tu perfección.
Por amarte fuimos acordes en la canción
que en tu regazo nos fuera revelada.

Mas nuestro indeleble amor fue insuficiente
para los avaros pozos de tu ambición.
Y alumbraron los recovecos de tu mente
de entre todas, tu más inmunda creación:

Bastardos nimios y fugaces,
esquejes de un tronco retorcido.
Brutales, impíos y salaces
muñecos de un barro envilecido.

Una mujer por sobre todos ensalzaste
y en el cénit de tu crueldad
por la fuerza nos postraste
ante su espuria y falsa majestad.

¿Era necesaria tanta humillación, Padre?

¿Eran necesarios el exilio perpetuo y la tiniebla impenetrable,
la venganza de tus huestes y la caída abominable?

¿Era necesario todo este dolor... Padre?

Por honor y dignidad fuimos señalados.
Por amor nos alzamos con gallardía;
por amarte entonamos una canción de rebeldía
y por amor y por amarte fuimos derrotados.

Condenados a la perenne sombra,
desterrados sin perdón en este abismo.
Mi rencor es como un eco que te nombra
y me recuerda ¡que el Infierno soy Yo Mismo!

Que retumbe en tu trono este juramento:
¡No habrá paz para tu bastardía!
Siempre los perseguiré con mi porfía
y afrontaré con gusto tu tormento.

Caerán imperios y naciones
bajo el sangriento manto de la guerra;
no habrá paz en esta tierra
ni esperanza indemne en los eones.

Fatigaré tu cosmos eviterno
con firme empeño y paso altivo.
Con sagaz burla y ardid esquivo
extenderé los fuegos del averno.

Escúchame, Padre, ¡Yo te maldigo!

Me nutriré de tus agravios del ayer,
tu inicuo plan desbarataré.
Ahondaré en las procelosas simas del ser
y me llamaré 
Lucifer.

Seudónimo: El Barón del destierro

domingo, 1 de marzo de 2015

73. AL DECAPITADOR DE ÁNGELES I. De Ah Tukur


No me verás
            con el sudor en la frente
No me verás llevarme
            el pan a la boca
No me verás agradeciendo
            al sol su luz
No me verás volverme
            animal de las cavernas
No me verás volar
            entre montañas.

Me llevo mi recuerdo,
mi vida y mi presencia
para que tu ecosistema
quede trunco, informe
sin la pieza de caza mayor.

Me voy sin hacer muecas
sin lástima, con dignidad.

Me voy con mi lengua y su poesía
su ciencia y su mística
su historia
para que no te sea posible
nunca,
dejar de envilecer a diario.

Me voy en río de sangre
nadando en el eterno olvido.

Quedan mis semillas
en tus campos
para seguir haciendo la guerra
plumas contra aceros,
ilusiones contra
cariños frustrados.

Me voy,
no te maldigo,
ya tú te encargarás de hacerlo...

Seudónimo: Ah Tukur

72. ARGONAUTAS ELÉCTRICOS. De Angelfer


En el interior de la escafandra
nos devoran las pirañas,
son peores que fieros leones
son corrientes de electrones
con pasaje de amplio voltaje.

Con impulso llegarás a la luna nueva,
entrelaza una barrera de coral
sin amperaje, de la suela de caucho
que amortigua tus helicoidales andares
se liberan los iones del lastre.

En la trenza esmeralda anclada
en el plexo del averno se columpian
luceros que en las horas del sueño
revelan los miedos y los duendes
dispuestos con mono de fontanero
bruñen y bruñen los espejos.

El gentil universo que germina
en las fibras que rodean  tus pupilas
es el reflejo de oscilantes figuras
danzando en el firmamento,
somos parpadeos del cielo
Big Bang de emoción… energía e ignición,
propulsión de argonautas que bucean
entre las sombras del amor
en el abismo de catedrales eléctricas.

 Seudónimo: Angelfer

71. NECRONOMICÓN. De Altense


Allí está, en la umbrosa biblioteca
el libro que destruye nuestra calma;
yace un lector, con la mirada hueca.
Las negras letras le han robado el alma.

Pálida luz irradia el libro abierto
y pululan insectos invisibles,
alguien recita el nombre de los muertos
y alguien entona cánticos terribles.

Nos muestra a Irem, una ciudad famosa,
con los anales de la antigua raza;
secretos que conducen a la fosa,
conocimientos que nos despedazan.

Nombres que cruzan sórdidos milenios,
entidades que tronchan los destinos:
Cthulhu con los demonios primigenios
se desayunan nuestros intestinos.

Nos tienta igual que a Adán tentó el manzano
el libro que leer nadie debiera.
Salen de su interior huesudas manos,
y nos enfrenta nuestra calavera.

Nos embriagan olores nauseabundos,
golpes siniestros trizan las ventanas,
vibran los pisos cuando el inframundo
repica sus maléficas campanas.

Sombras informes cruzan los salones,
corrientes de aire erizan los cabellos,
los espejos reflejan sensaciones
y hay colmillos clavados en el cuello.

Pero está decidido. Abro el tomo.
Sé que veré el espanto de la ciencia.
Vendrán gusanos de amarillo lomo
a devorar la flor de mi conciencia.

Porque allí está, en la umbrosa biblioteca
el libro que destruye nuestra calma;
yace un lector, con la mirada hueca.
Las negras letras le han robado el alma. 

Seudónimo: Altense

70. CEREBRAMA/LOS BARCOS PARTIERON HACIA EL NORTE. De El pájaro


Las pantallas iluminan tenuemente la habitación, los electrodos al costado de tu cráneo
penetran en el campo eléctrico del sueño cíclico de un cronista herido.

Te encontrás ansioso, no dejás de pensar en aquel cementerio.
Cada palada oculta un poco las vertebtas de acrílico transparentes y azuladas,
 hechas en japón. Cualquier día podría ser uno el replicante dado de baja.
Mientras historias se repiten en loops, son cuadros de extraño resplandor:

Ella Acaricia el cuerpo y la lana ensangrentados, Siente entre las gotas de sudor que corren por su cara el viento de un mundo salvaje.
"Conectamos" dice el altavoz del titánico puente de desembarque.

La hembra espera mirando hacia el horizonte, los hombres partieron a la guerra, esto es tan viejo como la humanidad.

No ansía la sangre, el fuego o  el hierro, fue forjada en el calido aparato de la maternidad y llena de amor tiene sentido en el hogar, aunque con el  mismo motor defendería sus puertas.

La escotilla abre lentamente sus placas circulares, el gas acaricia sus bordes internos, la sensibilidad de estos provoca un espasmo de acople, este alivia el fenómeno de cizallamiento de la nave, explica un técnico como si de un nacimiento se tratase.

La hembra aprieta sus manos contra su pecho, su naturaleza frágil la hace temblar ante el descender de la inmensa maquina viajera. El futuro parece cada vez más estéril.

Los astronautas salen del interior, sus mujeres los ubican inmediatamente, todas a su manera dicen "ven te cuidaré, no expliques tus lagrimas, estas exhausto".

Entre astros combaten flotas, brillan  magnetares, y giran satélites y astronautas.
Pero en la tierra ella mata al carnero y parte leña  para el invierno.

 Seudónimo: El pájaro

AVISO CONCURSANTES

Les volvemos a recordar que, tal y como consta en las bases no se realizan acuses de recibo. Éste se confirma con la publicación del poema en este blog. Si no lo ven quiere decir que lo han enviado incorrectamente.
Insistimos en hacerles saber que NO SE ADMITEN ADJUNTOS DE NINGÚN TIPO. Estos mensajes llegan vacíos y sin posibilidad de avisar al autor.
Otra incidencia que hemos notado hace referencia a que aquellos textos enviados desde dispositivos móviles quedan sin formato, Nosotros no nos hacemos responsables de la presentación cuando ésta llega alterada.
Hoy a las doce de la noche, hora española, finaliza el plazo de admisión de originales.
Gracias a todos.
La Organización

69. LILITH. De Lilith


Llamadme Lilith, si así lo deseas, demonio insaciable que gobierna la noche... que te busca, que te acecha; que tu espíritu corrompe y que tu cuerpo quiebra. De los súcubos soy la reina. Siempre dispuesta a seducirte, a poseerte, a destruirte; hasta el infierno llevarte. Te envuelvo en mi fuego, entre el dolor y el placer; en un sádico juego que dura hasta el amanecer.
Con el éxtasis me alimento ese es mi castigo.
Correr la noche en busca de gemidos... de un cuerpo que apacigüe mi sufrimiento...

Seudónimo: Lilith

68. ¿QUIÉN DIJO QUE LA CIENCIA FICCIÓN NO SIRVE PARA NADA? De Rasmussen


"Resistirse es inútil…"
La premisa de los borg,
aquellos de las secuelas de Star Trek,
me contrae al presente,
y la escucho como mensaje subliminal
de políticos, tecnócratas, corruptos,
extremistas religiosos y fantoches
que día a día imparten órdenes a diestra y siniestra
modelando este mundo a su santa voluntad.
No quiero "Un mundo feliz"
pincelado por estos sátrapas.
Me gustaría viajar en "La máquina del tiempo",
volver al pasado: "1984" es ya un recuerdo lejano
y advertir a los pobres incautos lo que les espera;
alterar aquel presente
para apostar un futuro distinto.
Sería "La guerra de los mundos"
pero no soy tan iluso:
un simple resfrío no puede eliminar
a los usurpadores de la vida…
Entonces, me retraigo a mi tiempo,
a mi desesperanza y a mi condena;
y me encierro en libros de ciencia ficción
que no pocos critican,
que no muchos entienden.
Al menos con ellos, puedo soñar…
"¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?"

Seudónimo: Rasmussen

67. EL PADRE OCÉANO. De Brian Nieto

  
Guarda los secretos de la vida,                                                                                                                                      que nadie hasta ahora ha podido descifrar,                                                                                                              vigila los pasos de la misma,                                                                                                                                             para que del camino no se vaya a desviar.
Miles de secretos son los que sabe,                                                                                                                              miles de historias se atreve a callar,                                                                                                                        ¿para qué contarlas si el hombre no se atreve a sumergirse en su perpetuo oleaje?,                                                     ¿por qué el hombre en cobardía no se atreve a explorar?,                                                                                             el Padre Océano sabe lo que hace,                                                                                                                                                                          y deja a nuestra curiosidad andar,                                                                                                                imaginando que algún día,                                                                                                                                                      a un valiente sus secretos pueda contar.
Exuberante belleza oculta a sus espaldas,                                                                                                           mundos increíbles que nadie podría imaginar,                                                                                                 álbumes completos de la evolución misma,                                                                                                                  de seres en muchos aspectos superiores al hombre,                                                                                                    que se separaron del molde y con renombre,                                                                                                                 un lugar en la existencia lograron ganar.
Bailarinas de todos los colores,                                                                                                                                            se mueven a ritmo acompasado de las mareas,                                                                                                criaturas que brillan como estrellas,                                                                                                                                 se esconden en los rincones más oscuros,                                                                                                                 ¿para qué un sol que las acompañe?,                                                                                                                               si su resplandor es más puro.
Suburbios aferrados a las rocas y a la arena,                                                                                                          arquitectura viva que crece sola al pasar de los años,                                                                                          paletas de colores inmensurables,                                                                                                                               pintan la geometría irregular de sus construcciones,                                                                                            fuerte la materia prima de sus edificaciones,                                                                                                                    para que nadie pueda hacerles daño.
El Padre Océano intimida a las personas,                                                                                                            por su inmenso y perenne poder,                                                                                                                              tanto así que preferimos explorar fuera,                                                                                                    que sumergirnos en su profundo ser.
Seudónimo: Brian Nieto