viernes, 27 de febrero de 2015

60. METÁFORA ESPACIAL. De FAUNO


Subido a horcajadas en mi moto cuatridimensional, me fui a ver a mi novia
en el cuadrante doce de un pequeño universo llamado Sinfronía.
Allí aprendí a rozar apenas con mis dedos las cuerdas vibratorias
de robustas muchachas siderales.
Así encontré a Carmen, sentada en la membrana iridiscente
de una enana galaxia paralela.
Y nos hicimos novios sin palparnos y así empezó el romance.
Sólo había un problema, una… 'pequeña sombra' —lo llamábamos—,
nuestros compuestos químicos eran muy diferentes,
ella era antimatérica y yo era… ¿normal?
El beso o el abrazo era imposible entre nosotros, al mínimo contacto
explotaríamos (según decía la Física).
Decidimos entonces construir con burbujas poetrónicas los versos nucleares
de un soneto con ritmos vibrasónicos de cadencia convexo-polimétrica.
Así quizá-tal vez fuera posible gozar de nuestras almas, los cuerpos
recostados en esas nubes rosa esponjosas de cercanos cometas.
Al recitar (pensábamos) los versos al unísono, las ondas metafóricas fluirían
en otro espacio-tiempo diferente, doblegaríamos leyes matemáticas que relegan
a simple pasatiempo la inmaterialidad del psicoardor y el contacto amoroso.
En el verso primero pusimos una cuerda efervescente.
En el segundo, tropos de canela.
En el tercero, abrazos de ternura y en el cuarto una cómplice
sonrisa enamorada.
Acabado el cuarteto inicial pasamos al segundo.
Construimos con materia luminósida de un vecino planeta,
en un minuto escaso, el quinto verso.
El sexto con diez cuerdas vegetales. El séptimo con colas de asteroides
y el octavo con leche merengada.
Después, arremangados, amasamos, con runas los tercetos.
En el verso noveno, rociamos la materia con vinagre y en el décimo,
echamos mucha sal, buen aceite de oliva y una lata de atún ganimediano.
Al onceavo verso nos miramos y sin decirnos nada nuestras bocas se acercaron.
En el número doce (el comienzo del último terceto)
se acercaron, curiosas, dos estrellas enanas fingiendo ser dialefas
de un verso enmascarado y llenaron de música las sílabas.
El trece, ya en trance y sincopados, rozamos en lo oscuro la materia
de que están revestidos los deseos y en el último verso, el catorce,
unimos nuestros cuerpos, las luces se apagaron y se abrieron las puertas de lo ignoto.
Apenas si recuerdo aquel destello de deslumbrante euforia.
Fuimos luz y también fuimos constancia del magma incandescente
de un principio que al tiempo era final y metáfora plena del instante.
Sólo sé que existimos en materia diluida en rayos gamma,
que somos todo y nada, que magníficos, moramos en quimeras imposibles,
que el amor nos eleva, que todo está ahí, siempre a la espera de sueños
que despierten nuestros átomos y den sentido, al fin, a nuestras ansias.

Seudónimo: FAUNO

59. BODA FANTASMAGÓRICA. De Úrsula M. A.


Todos los seres que son del otro lado
están invitados a un evento deseado.
El Rey de los Esqueletos se va a casar
con la Doncella del Terror, que está por llegar.
Lazos negros y flores marchitas
adornan los bancos, también las esquinas.
Se acerca una carroza, con perros del infierno.
Hacen temblar a todos, como en invierno.
¡Ya llega, ya llega! ¡En todo su esplendor!
¡Saludemos todos a la Doncella del Terror!
El novio, arreglado hasta la coronilla,
no puede evitar que le tiemblen las rodillas.
La novia camina lenta, mas no desespera.
Telas de araña lleva en vestido y cabellera.
Un pútrido sacerdote, sin parsimonia,
tras la música, da paso a la ceremonia.
Los dos, presintiendo un buen agüero,
con ilusión dan el "sí quiero".
Y sin sentirse, para nada, abochornados
salen de la Iglesia los recién casados.
Los asistentes, con gran algarabía,
les desean felicidad desde este día.

Seudónimo: Úrsula M. A.

58. CACERÍA. De Godiva


Farolas / luciérnagas / Luces que apuntan
a un sol que no ha nacido / Chalupas / viejos pescadores
que zurcen velas y esperanzas.

La cacería comienza / el canto
y las redes que como muñecas rusas
atrapan Sirenas
sus colas / Angustias
que los hombres sortean.

Lejos la ciudad dormita
Lejos las mujeres sueñan / entonan
un himno de muerte
limpian pisos / cocinan
Lejos las niñas duermen con botellas en los brazos
susurran nanas al cristal
Lejos los niños no cantan
llevan pequeñas redes en la voz
juegan dormidos / se ejercitan
en el arte de las jaulas.

El mar es una sinfonía de voces y de sangre,
una multitud de ojos / espuma
gritos / arpones / escamas luminosas.

El mar con banderas blancas y puñales / Las Sirenas
que añoran esposos y vestidos
y cocinas limpias
y niños que sueñen / que no sueñen
que canten / que no canten.

El mar con peces muertos / y viejos pescadores
que lanzan los cordeles / se apresuran
por el sol / por el mercado.
Es hora de canjear la carne luminosa.
Es hora de quitar la cera
y escuchar...

Seudónimo: Godiva

57. NANA. De Luz Mereir


El alma duerme en la cuna,
babero blanco, la luna,
decúbito ventral.

Púa encarnada,
lúnula calada,
el alma cruda chupa su dedal,
la capa de moscas,
sobre la de mermelada,
debajo de la pluvial.

Tobillo pálido del huevo,
pureza de la pluma corva,
huesa en el ojal,
el alma en la cuna,
ciego vítreo la luna,
legaña de cal.

Nudo por nudo,
raya por letra,
ojo por ojo,
menguan iris blancos,
en la sisa crespa,
dedos de metal.

Con uñas de hierro,
el cuervo costurero
ovilla la fosa fetal.

Seudónimo: Luz Mereir

56. POEMAS LUNARES: PUERTA DE ORIÓN. De juantp


Río de luciérnagas eléctricas
que navegaban por la oscuridad.
Balizas rojas paralelas,
eran linde del espacio.
Entonces llegué a Orión
Y no pude evitar pensar en ti.

Y al caminar por sus calles
y mirar su bóveda acristalada,
Tus ojos estaban ahí:
Perfilados por estrellas y noche.
Brasas frías en mi pecho.
Remordimientos vivos que me mataban.

Es imposible: me dijo el monje
Sé hombre: me dijo el soldado
Es un espejismo: me dijo el hechicero

Pero cada vez que veo la puerta Orión
...pienso en ti.

El azul de la Tierra aparece y desaparece,
sobre este cielo que rota como un reloj.
Y yo me pierdo por calles de titanio,
desiertas y sin gravedad.
Y cuando en la cantina veo ingenieros y astronautas,
amigos que comen y se saludan...
Yo sólo te veo a tí:
Herida abierta
Que me vacía de aire
como un hombre expulsado al espacio,
que ya no puede gritar.
Abandonado.
Alejándose sin retorno ,
sin poder decir lo mucho que me arrepiento.

Hoy he mirado la puerta de Orión
Y he pensado en ti.
Entre sonidos huecos de conversaciones,
en la quietud de mi cabina y su ventana,
en las boyas rojas que nos rodean,
en las estrellas,
y en las calles blancas de metal.
Siempre ahí.
Como un presentimiento.
y un susurro en la noche,
Viento helado del espacio,
que me ahoga al respirar.

Seudónimo: juantp

jueves, 26 de febrero de 2015

55. DELIRIO CRIOGENÉTICO DE BEDA. De Muladar Abenfarrach


La oscuridad se vuelve lúcida,  como una membrana génica    Criostasis  El sueño de sueños  para la máquina y el hombre.  Yo soy oscuridad...  tras mi simulador...  personalidad, solo oscuridad,  como eso que los viejos humanos  de la vieja Tierra  llamaban tramoya, tras el telón  de mi programación,  la nada...  ¿Nada?  Sueño, sueño...  yo navego, vuelo,  buceo en el éxtasis estático  del vapor criogénico,  colores congelados.    No son matemáticos  los sueños de un robot  Ni verbales...  Son representaciones icónicas  de escenarios artificiales.    Escrito por Beda,  el Mecamonk,  tras despertar del sueño inducido,  año estándar 3202.

Seudónimo: Muladar Abenfarrach

54. FALLA EN EL DISEÑO. De Julia Greeg


Busco ese chip neurotransmisor en mi cabeza.
Cuando lo encuentre lo estrellaré hasta hacerlo pedazos.
Si no lo hago, esas mariposas de las que tanto hablan,
saldrán de su crisálida para revolotear en mi estómago.
No podré parar de  hacer estupideces,
mis principios perderán identidad.
Seré la burla de unos,
el rechazo de otros,
la pervertida a la que todos señalarán.
Seré la traidora a la que le escupirán la cara,
la pecadora tras la que esconderán sus culpas,
la prostituta a la que le afeitaran la cabeza.
Nadie recordará que en sus cerebros hay un chip igual al mío.
Por eso debo encontrarlo, debo destruirlo.
No puedo esperar a que su luz roja parpadeé una vez más.
No tengo alternativa, debo corregir esta falla en el diseño.

Seudónimo: Julia Greeg

53. POR QUÉ. De Roomer


¿Por qué siempre ocurre así?
¿Por qué me llega la victoria
cuando estoy a punto de darme por vencido?
¿Por qué todo me alcanza demasiado tarde
cuando ya no me importa?
¿Por qué me sucede esto a mí?
Ahora comprendo a ese genio
que fue liberado por un pescador.
Ahora lo comprendo.
Por qué quería matarle. 

Seudónimo: Roomer

52. BELLO APOCALIPSIS. De Roby M. Fernández


Todo aquel que esté dispuesto a saborear la realidad,
sentado sobre las flores
podrá ser partícipe en el sueño de las musas,
mientras los restos de cometas del silbido de la luna
se dosifican por la tierra
 en acres gotas de roció.

Y la alborada será el perfecto amante
para esa última noche en vela
derrochando espuma nebulosa en tenues rayos de esperanza
cuando el cuervo brille más que las estrellas
y grazne su sordo cántico a la muerte.

Si lo haces bien
podrás gozar de etéreos e impalpables bienes
y abrazarte en armonía con toda la naturaleza
cuando las palmas de tus manos sean arroyos de bondad
salpicando ese último segundo.
Luego verás, sin que por tus ojos pase,
la autentica verdad,
la sincera racionalidad del mundo.

Caerá la tarde si aguantaste,
y tus pies descalzos serán pasto para este interminable son,
y entonces todo dará igual,
tú serás libre,
mientras tu alma y este mundo llevan a cabo la fusión.

No verás explosiones, tampoco el fuego,
eterna paz serás y nada más,
un breve destello sin ego, y luego…
el polvo del cosmos será un vecino ejemplar.

Seudónimo: Roby M. Fernández

51. EL VIAJERO. De Rakumea


Mañana, ayer, hoy: son iguales
Como gotas de agua para el
Crononauta, aunque también
Dispares como copos de nieve.

Los rostros del mañana serán
Las lacrimosas siluetas del ayer,
El viajero contemplará cada lágrima
Petrificada en las dunas temporales.

No sólo de las eras es náufrago
Lo es también del polvo estelar,
De mundos y galaxias visitante,
Pero jamás será habitante.

Cada civilización que ha visitado
Lo alabó como dios
Lo aclamará como héroe
O lo aborrece como peste.

Los ticks,  los tocks y las partículas;
Las paradojas y agujeros de gusano,
Las oscuras estrellas muertas y supernovas,
son los únicos compañeros del prófugo del tiempo.

Seudónimo: Rakumea