jueves, 16 de febrero de 2017

27. IMPOTENCIA. De El jugador


He tomado al fin, pensé por un instante, la decisión correcta:
no hacer nada, solo esperar que salgas de mi cabeza.
Procuro no abandonar la cama, paso así el día echado
con sábanas y mantas arropado, ocultando de este modo mi presencia.
Entre sudores fríos, mi cuerpo por el miedo atenazado,
los ojos cerrados, los párpados apretados con firmeza.
Las pocas veces que, obligado, me decido a salir del lecho
arrastro los pies a oscuras, camino tentando las paredes, pegado a ellas,
con la respiración apagada, en verdad más bien conteniéndola,
por evitar por ti ser descubierto y caer víctima de tu esperada violencia.
Corta ha sido la escapada; confiando estar a salvo ya de vuelta
entro con sigilo en mi habitación y allí te encuentro, a la espera.
Te miro y veo en tus ojos venir la parca a por mí dispuesta.
Sonríes con falsa clemencia, simulando que tu alma se arrepiente,
mas no dudo que está próxima mi muerte; los espejos nunca mienten.

Seudónimo: El jugador

sábado, 11 de febrero de 2017

26. FRONTERAS. De Terranova


El hombre nuevo necesita escapar
más allá del acantilado y el cerco de salamandras.
Los pegasos murieron a causa de la sequía,
el velero celeste tiene oxidado el engranaje
desde que el ministerio estranguló el steampunk,
ninguno de los inmigrantes conoció a Ariadna,
nadie dejó un rastro de pan a sus espaldas.

Todos los crepúsculos le encuentran en el arrecife
esperando el improbable arribo del Nautilus.
El hombre nuevo añora los tiempos en que las brujas
sobrevolaban el país como lluvias de estrellas fugaces,
no puede atarse a una escoba ni al Enterprise.
Sus antepasados se quedaron en la caverna del Cíclope,
no tuvieron coraje para esconderse entre las ovejas.
Ahora es tan difícil escapar del Panóptico.

Quizás un túnel transoceánico pudiera llevarlo
a Mundo Anillo o las dunas de Arrakis,
pero sería millonaria buena fortuna, unobtainium.
Los gansos que elevaron a Munchausen
fueron exterminados por la gripe aviar.
No hay salida hacia el Multiverso.
Atreyu nunca quiso venir con Fujur,
faltan los dragones blancos de la suerte.

Ahora hay un nuevo poder en Isengard
que irradia sus conjuros hacia las nieblas de Utopía,
los que cruzaron el océano jamás regresaron.
Dicen que levantarán muros en aquellas tierras,
no basta con vencer gorgonas o quimeras en el camino,
quizás tenga que seguir un sendero interminable,
huérfano del espacio, sin portales ni puertas.
Nada va a cambiar aunque parezca cambiarse todo.
No hay elección, el hombre nuevo necesita escapar.

Seudónimo: Terranova

viernes, 10 de febrero de 2017

25. UN PUÑADO DE LLUVIA. De Forastero

  
Aquí solo queda el futuro
y sus terribles hordas.
La ciudad también muere,
sus dioses: hologramas
(ardid para disimular lo inerte).
El tiempo se escapa
como luces de neón bajo la noche,
entre una red de espejismos,
autómatas y corporaciones.
La lluvia es otro puente olvidado,
Atestiguo su belleza,  
su inexplicable forma de iluminarlo todo.
Seudónimo: Forastero

jueves, 9 de febrero de 2017

24. POR QUIÉN CLAMAN LOS FANTASMAS. De Criptograma


Ardiente temblor de Octubre sobre las hojas nuevas.
El viento -dicen-, rompió el silencio al alba,
agitó las ramas, causó todos los vuelos.
Y demasiado temprano para el miedo, mi heroico corazón acongojado
busca refugio en los nidos vacíos.
Pretende eludir un sortilegio de umbrías  tempestades.
Y se declara inocente en una historia que no le pertenece ni ha pedido.

¿Por quién vienen entonces en la noche, estos pulcros fantasmas
con su arrogancia de dioses o demonios
a intimidar mi sangre rabiosa de alegría,
para marchar, como arlequines funestos , en la crucifixión  de todos mis
      anhelos?
¿Desde cuándo los perros del silencio me acechan  la esperanza,
para impedir la risa que celebra
el único racimo  que aún persiste al borde del abismo?
¿Cuál de ellos pronuncia con mi voz,  la cifra de la Bestia,
con una maldición de fuego en la garganta,
como un número binario que construye la porción del sufrimiento?
¿Quién escribe, en mi nombre,
en el cuaderno recién inaugurado, la fecha exacta del Apocalipsis,
con un presagio de alondra mutilada, en esta noche incierta?
-Nadie podrá contar jamás,  las hojas repetidas que murieron
      al final del día-
Sospechan que soy la legataria de una heredad siniestra
que debía rescatar el nombre de la luz, que todos olvidaron
del lado de afuera de una puerta que jamás se abriría.
Me adjudican una lógica cobarde
de banderas arriadas a destiempo y rostros insepultos, arraigados
        a los rituales del horror,
donde es imposible desoír esa boca que vuelve del sepulcro
 con un aféresis perfecto para nombrarme muerta,
o exigirme la absurda misión de ser buena para sus ojos malos.

Pero ahora, alguien fuera de mí, escucha este reclamo
y me reclama a su vez, del lado de la vida,
descifra y renombra esta anatema heredada por error.
Y  algo se mueve, circula en el sentido inverso
      para exorcizar la siembra,
(puedo ver de repente, el lunar oscuro en la piel del ciruelo
donde el insecto le devoraba desde adentro su ilusión de nacer,
       y no me aterro)
Esta voz, desteje mi historia e inaugura el nuevo  sitio de la vida,
en un lugar donde nadie pretende beberse las gotas de sangre
que encadenaron mi corazón al muro;
ni quemará rosales al atardecer.

Toco con mis ojos, todos los matices de este espacio,
en medio del esplendor inusitado de un lugar posible de estrenar.

Y aquí, donde cada cual diseña la luz a su medida,
mi corazón elige florecer.

Seudónimo: Criptograma

23. SONETO PARA EL DESQUICIO DE POE. De Kieeran


Cada ladrillo ensangrentado se entierra en tu mirada
de ojos rechazando el asecho imposible de la muerte,
hoy pareces que quedas vivo sin conciencia de auras
imposible horror de la verdad titubeada de fantasmas.

Los ojos desorbitados en la secuela de tu pasado ansían
un escape de los nudos que te aprietan en el discernimiento,
cómo pudieron mis tentáculos extinguir tu vida prematura
cómo se escaparon de verdades negrísimas entroncadas.

Pero la verdad serena queda lastimada con puñal diestro,
labios escapados de la mordaza que se entrampa justiciera
aquí y para siempre queda la duda, la deuda del porvenir.

Parece que Edgar Allan Poe no te fue ausente de tus hechos,
él supo de las redes, las telarañas que zarparon de tu desquicio
triste hombre creyéndote invencible de las justicias del precipicio.

 Seudónimo: Kieeran

miércoles, 8 de febrero de 2017

22. DESVENTURAS. De Armonía


Como laguna espectral congelada, me visitó aquel fantasma.
Decía saber los secretos que guardaban los helechos.
De su saco un mortero sacó, destrozando cada piedra que del retrato tomó.
Y sin dejarme una opción, me pidió que lo acompañara a través del caparazón.
Navegamos en la materia oscura, observando la finura de la espuma.
 Brotaba de sus poros como son que brota del gramófono,
 fluctuando con un orden que se dirigía al desorden.
 Llegamos en un abrir y cerrar,
 pues si volteaba me encontraba a un paso de mi andar.
 Y sin creerlo me percaté, que ya había estado en semejante atardecer.
–Bienvenido- exclamó –el País de los Olvidos te recibe con fervor.

Seudónimo: Armonía

viernes, 3 de febrero de 2017

21. EL NACIMIENTO DE LA HECHICERA. De Dalima Deofe


En las profundidades del bosque
Aúlla la joven bruja
Llora y rasga sus vestiduras,
Mientras siente como se rompe

Lágrimas de sangre brotan
Y dejan marcas sangrientas,
Mientras mesa sus cabellos
Y clava sus uñas rotas

en el suelo regado de sangre y llanto.
Todo por un hombre mentiroso y vil,
por confiar en su pueblo, en poder ser feliz.
Todo por un amor puro y confiado.

Y ahora está hecho pedazos, rasgado,
roto, magullado, herido, maltratado
destrozado, hundido, arrancado, arruinado
perdido, desollado, muerto, enterrado.

Una sombra aún más oscura
que la más absoluta negrura
acecha y busca su locura.
Dominándola consume su cordura

El odio prende en su corazón
antes puro, lleno de amor
ahora oscuro, lleno de dolor
hambriento de sangre, sin compasión.

Y riendo a carcajadas,
salvajes y alocadas
grita en la madrugada
que suya será la venganza.

Hinca en la tierra sus uñas desgastadas
y a pesar del dolor cava, hundiendo los dedos
como si en vez de manos fueran garras

Invoca a las fuerzas que se alimentan de los miedos
No busca justicia pues la locura la lidera
Invoca seres de pesadilla de antiguos credos

El odio posee su cuerpo y hasta su físico se altera
su piel se torna negra, su bello rostro se cuartea
Renace como una Diosa, llena poder, oscura y artera
y masacrando a todo su pueblo, por sus calles se pasea.
En mitad de esa noche, muere la bruja y nace la Hechicera.

Seudónimo: Dalima Deofe

20. ANTE MI ESTÁS. De Joj


Solo entro en el bosque de la melancolía
y sólo espero poder salir de mi infierno
aunque mi mente ya me hace alguna fechoría
sigo viendo el camino en este largo invierno.
¿Qué es aquella sombra que tanto se ríe?
Sí, aquella parada en medio del camino
inmóvil ante mi, me mira y me sonríe
¿Qué debe querer de alguien tan perdido?
Me doy un paso atrás; él da otro hacia mi
hago ver que no está; mayor es su sonrisa.
Dime de una vez, alma gris, ¿qué quieres de mi?
No espero respuesta, sé que no tienes prisa.
Golpeas una y otra vez, me tiras al suelo
y delante de tu rostro negro y burlesco
con todas mis fuerzas ante ti me revelo
¡Basta ya, demonio grotesco!
Y de pie, tranquilo y severo te espero
como antaño hacía tal cual caballero.

Seudónimo: Joj

lunes, 30 de enero de 2017

19. EL SR. DEL COSTAL. De Alderix Cacto


Abrí la cama y me acosté en la ventana.
Una mosca fue mi almohada y una hoja de agua mi cobija.
La noche era amarilla, olía a menta,
y en el suelo volaban diminutos canarios negriazulinos.
Cerré mis cortinas y el canto armonioso de las cucarachas
me ayudó a entregarme por completo al sueño:

—¿Qué seríamos sin sueños?
¿Ojos rojos? ¿Qué somos sin ensueños?
¿Corazones autómatas?
Tú, ¿eres un sueño fantástico?—
me preguntó un hada en la parada del Gatobús.

El armario despertador enmudeció siete camisas tarde.
Le di un trapazo cariñoso para evitar que se descompusiera:
un gesto de aprecio o reconocimiento levanta el ánimo.
Un buen baño de hormigas frías y un vaso de jugo de sol
me devolvieron un poquito más de energía para trabajar:

La primer pesadilla que compré durante la mañana
fue la de una joven muñeca mecánica
con el pecho oxidado:
treinta sueños le pagué por ella.
La segunda a un espantapájaros jubilado:
veintisiete y medio sueños me costó.
La tercera a una madre de trapo deshilachada:
quince sueños aceptó a cambio.
La cuarta a una lagartija asoleándose:
cuarenta sueños quiso que le diera.
La quinta a una nena de librería con su mochila rota:
cien sueños le ofrecí y aceptó contenta.
La sexta a una rata borracha:
sólo me pidió cinco sueños.
La séptima a una mariquita rabiosa:
exigió quince sueños.
Luego vino la octava… la novena… la décima…
En fin… sería una larga jornada laboral:

¿Setenta y dos pijamas de compra y reciclaje de pesadillas,
por doce de descanso, es un reto agotador?
Sí, pero vale la pena devolver sonrisas.  

Seudónimo: Alderix Cacto

sábado, 28 de enero de 2017

18. TEMPUS FUGIT. De B4RG2S


Al principio,
crees que podría tratarse tan solo de un pequeño ruido,
un brazo que chirría al moverse,
una articulación que necesita engrasarse,
una marca de aceite demasiado barata que ya no volverás a usar para lubricarte.
Y,  sin embargo,
cuando empiezas a perder por unos metros todas las lanzaderas
y no te queda otra opción que permanecer en la Tierra,
cuando compruebas que te faltan megabytes
para almacenar toda la información de la que dispones,
cuando se olvidan durante semanas de recargar tu batería,
descubres que tu tiempo ya ha pasado.
Te has convertido
en un androide viejo, inútil, obsoleto,
poco eficiente, incapaz de ser actualizado,
que consume mucho más recursos
que cualquiera de las versiones modernas.
Las miras,
con odio, las miras.
No puedes evitarlo
y te comparas con ellas.
Las versiones más modernas.
Tu procesador multiplica por ocho
los grados fahrenheit de temperatura.
Tu ventilador apenas responde
−ni siquiera aunque le aspiraran el polvo cada mañana−.
La carcasa que te envuelve vibra
como si tu interior estuviera deseando largarse.
No puedes, entonces,
reprimir más las lágrimas.
Lloras sílice, cuarzo y tantalita,
porque sabes que si volvieras a la tienda,
ya nadie te compraría,
y que si te estropeas,
acabarías en la chatarra por falta de repuestos,
convertido en donante de piezas a la fuerza
para otros modelos que, como tú,
prefieren mirar al suelo para no caerse,
en vez de eyacular lubricante al contemplar
las juntas refulgentes de las máquinas más jóvenes.

Seudónimo: B4RG2S