lunes, 6 de febrero de 2012

77. LA ADVERTENCIA de El Gato Morris

77. LA ADVERTENCIA

No mires las flores rojas,
dijo el pájaro en la noche lúgubre,
sacudiendo sus alas, mecidas por el viento gélido y húmedo.
No mires niña que perderás tus ojos,
al compás retumbante de tus pasos presurosos y aterrados,
que pretenden escapar del destino que te sigue ávido…

Él está llegando detrás de ti,
con sus manos exangües y cadavéricas,
hambrientas y ansiosas de tu carne y tu niñez.
Él buscará bajo tus pliegues,
todos tus secretos, tus anhelos y tus terrores,
los hará suyos y se alimentará de ti como siempre hace…

No te preocupes ave de mal agüero,
respondió ella sin dejar el paso presuroso,
me alcanzará pero soy solo un señuelo, un engaño.
Extenderá sus manos angulosas y frías,
buscará entre mis pliegues mi cuerpo menudo
y solo hallará, sin duda alguna, su destino…

Pero él te consumirá, te devorará entera,
con las terribles ansias de su hambre ancestral,
satisfaciendo ese instinto sobrenatural que lo corroe…
No lo hará ave negra, sedienta de horrores,
yo lo consumiré cuando me alcance y lo haré mío,
porque la muerte siempre recupera lo que es suyo…

El ave vio cómo el ser descarnado llegaba a su presa
y ésta se volvía, abrazaba a su perseguidor, lo engullía
y con los labios mojado con fluidos y saliva, miraba alrededor.
No pudo alzar el vuelo, atenazado por las garras
y examinado por aquellos ojos ya rojos y fríos,
que observaban ávidos, como la vida fluía en su interior…

No vio, luego del festín sangriento y tortuoso,
la conversión del monstruo en una niña linda,
no vio la expresión y la sonrisa, esperando al siguiente horror…

Seudónimo: El Gato Morris

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