lunes, 31 de julio de 2017

184. ALTERIDAD. De Chester


La imagen reflejada en las pupilas carmesí del perro me ha paralizado: una luna menguante plagada de cráteres sanguinolentos que parece cercana a expirar su último estertor. El aura de terror que emana del taciturno animal repica violentamente contra las puertas de entrada al corazón de mis tinieblas. El sonido gutural de sus primales gruñidos vaticina que uno de los dos no volverá a vagar por las calles de una ciudad decrépita a la par que corrupta, emponzoñada por las alimañas que componen su tejido social y de la que los dos formamos parte, al menos por unos minutos más.
Han pasado 7 años y cada día me cuesta más recordar cómo era mi antigua vida. Mi percepción sensorial ha sido alterada por completo. La única constante en mi vida es el dolor fantasma provocado por el mordisco. Puede que la herida haya cicatrizado, pero el perro está devorándome desde dentro, asimilando mi esencia y reemplazándola con algo que no reconozco; un híbrido de mis recuerdos y melancolía fusionados con una ira tóxica y corrosiva que enfrenta lo poco que queda de mi humanidad con el reflejo de la luna menguante que me acecha desde aquella fatídica noche. Tengo miedo de mí mismo, de lo que puedo llegar a hacer si me dejo llevar por mi instinto predatorio y no me pongo el bozal de humanidad al que he estado vinculado durante la mayor parte de mi vida. Quiero aullar a la luz de la luna, a todo lo que es diferente, lo que me daña, lo que no comprendo y me asusta, pero un simple vistazo a mi rostro reflejado en el agua estancada de una ciénaga arroja una realidad igual de cruda y sucia. Cada noche al dormir al arrope de los sonidos del bosque me pregunto si algún día volveré a experimentar el concepto de normalidad que a muchos asusta pero yo anhelo, no tener que contemplar nunca más a las personas que me rodean como sacrificios vivientes cuya existencia se reduce a reemplazarme como ofrenda a mi bestia interior en cuerpo y alma. La única respuesta que alcanzo a vislumbrar son dos palabras "nunca más".

Seudónimo: Chester

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