jueves, 6 de julio de 2017

67. AFICIONES NOCTURNAS. De Aldrovanda


Cuando viajo siento curiosidad por visitar los cementerios de las poblaciones por las que transito. Es una costumbre que me inculcó mi padre. Me enseñó a apreciar el arte que esconden algunas de sus tumbas y panteones familiares.
Esta vez se trataba de una visita guiada nocturna, lo que añadía cierto encanto al evento. Éramos un grupo de turistas de distintas partes de la geografía europea. Había simpatizado con George un británico que por lo que me contaba practicaba este hobby también desde niño. Nos explicábamos nuestras experiencias en este terreno y eran varios los cementerios que habíamos visitado, en distintas épocas del año, la experiencia nocturna era nueva para ambos.
Las tumbas eran muy antiguas, al menos por la zona que ahora pasábamos, algunas ladeadas, con las inscripciones muy gastadas. Con el móvil a modo de linterna las  iluminábamos  para poder leer los nombres que habían  en ellas, tan absortos estábamos de de repente el silencio que nos envolvía me sobrecogió, levante la vista, a nuestro alrededor no había nadie, ni una señal de la luz del guía. Zarandee a George que estaba inclinado observando la base de una tumba que le llamo la atención.
-¡George! Insistí ya presa del pánico, me miró sonriendo a la vez que se levantaba lentamente, dirigí la luz del móvil a su rostro, este se transformaba, su actitud no era amigable, retrocedí separándome de él,  unos colmillos brillaron en la oscuridad, los de un vampiro, note su frio aliento cerca de mí y me desmaye.

Seudónimo: Aldrovanda

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