viernes, 14 de julio de 2017

90. FRASQUITO. De Menxu


¿Quieres un poco de sueño? Puedes coger, si quieres, un puñado de ese frasquito azulado; sí, ese que brilla con la luz de las estrellas. Pero ten cuidado, una vez que entras en la dinámica de los sueños, no podrás volver a escapar.
Hace mucho que descubrí el paradero de los sueños, de los vuelos interminables por el infinito azul, de las constelaciones cambiantes y de las sonrisas anhelantes. Aquel mundo en el que puedes hacer lo que quieras, seas quien seas. Sin embargo, hay que tener mucho, mucho cuidado, porque si tan solo se te cae un pedacito de sueño, vagarás para siempre entre pesadillas.
Por pocos es sabida esta dinámica. Solo algunos conocemos lo que es atravesar esa puerta, llena de guirnaldas de todos los colores que se transcurren en lapsos de tiempo cambiantes. Tan solo nosotros, los que no tenemos nombre –o no al menos un nombre que pueda ser concebido por el resto de las personas–, tenemos conciencia de ese universo en el que los sueños ocurren bajo estrellas, bajo lunas, bajo soles, bajo lluvia… Nosotros los dominamos.
Puedes cogerlo. Venga, cógelo. Abre ese frasquito. ¿No es hermoso? Fue creado por entes desconocidos, hace demasiado tiempo como para ser recordados. Si lo abres, no podrás volver a cerrarlo. Y me refiero a tu corazón, a tu mente. Divagarás. Volarás. Nadarás. Acariciarás las nubes y con las yemas de los dedos tocarás el azul infinito.
Merece la pena.
Venga, ábrelo. Sueña, déjate llevar. No es más que otro mundo alejado de la realidad, y sabes que llevas toda tu vida deseando este momento. ¿Por qué tienes miedo, entonces? ¿Vas a echar de menos eso de lo que querías escapar? No, hazme caso: una vez te adentres en el mundo de los sueños, lo único que importará será soñar.

Seudónimo: Menxu

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